Yo no quería que te fueras,
cuantas veces te pedí que no lo hicieras.
Me cansé de llorar en tu presencia; para impedir que te marcharas.
Al final me guarde el dolor, la tristeza y la impotencia; solo para mí...
haciéndome el valiente y dejarte ir…
Dime tú,
cómo soportas nuestra distancia,
de dónde tomas mi vehemencia,
con quién platicas en mi ausencia.
Admiro tu entereza y tu firmeza para continuar lejos de mí…
Yo no quería que te fueras,
sabía que no podría vivir sin ti.
Me da vueltas la cabeza y he perdido la noción,
he buscado en viejos recuerdos tu calor
y solo conseguí hundirme en el dolor de la traición…
Dime tú,
si tengo yo la culpa, o la tienes tú,
me da rabia haber caído en la miseria sin tu amor
y te culpo a ti por tu abandono, y me culpo a mí por ser tan débil,
por no tener la fortaleza para no fallarte y esperar por ti…
Yo no quería que te fueras,
tenía miedo de desplomarme en un abismo, ser cogido por los negros remolinos.
Y es tan duro y lastima tanto el corazón; que parezco un mar de llanto.
Nunca imaginé que podría quererte tanto, más allá de mi arrebato,
de querer buscar en cada Ocaso un afecto que solo en ti pude llamar AMOR...
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