Hace dos semanas que te fuiste
y aquellos alcatraces que trajiste,
justo antes de partir
siguen firmes todavía;
esperando que regreses algún día.
Vuelve ya,
no postergues su agonía.
Me angustia ver como luchan
por mantenerse en la batalla
sin dejar que la marchitez destruya la blancura de sus almas.
Queda poca agua que beber,
los mantiene la esperanza de volverte a ver.
Yo les hablo noche y día
con amor y con cariño,
Pero no soy yo el que les falta.
Eres tú.
Son tus palabras, son tus cuidados,
es tu presencia
la que los llena de alegría.
Das motivos a sus cortas vidas.
Vuelve ya.
Solo ven para que en el último suspiro
te escuchen una vez más
y se puedan despedir con dignidad
al reino de la flora universal.
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