No fue fácil aceptar que estaba equivocado.
Pasaron muchos años y no me daba cuenta;
que me encargué de todo, menos de ti.
Te abandoné junto a tus sueños,
rompí tus ilusiones y tu esencia.
Hice a un lado tu presencia y hasta me avergoncé de ti.
Pretendí ser lo que no era.
Me creí mis falsas metas y creí gozar con mi aparente éxito;
sin llegar jamás a la cima de la felicidad.
Preferí el caudal como el camino de prosperidad.
Cambié la superación por la humildad perdiendo todo raciocinio,
hundiéndome en un remolino impregnado de soberbia.
Hasta que me miré al espejo y encontré solamente soledad,
decadencia y un vacio extremo, un ser sin luz.
Una imágen llena de reproches, adultez marchita y sin regocijo.
Traté de imaginar aquellas cosas que me daban esperanzas
y en el baúl de mi memoria te encontré.
y en el baúl de mi memoria te encontré.
Te había guardado hasta el más profundo espacio de mis recuerdos sin saber.
Por eso hoy te pido perdón. Por haberte soltado de la mano,
Cuando aún no podías caminar y tenias muchas ganas de correr.
Por dejar que el alma de aquel niño se extinguiera ante el paso de los años.
Te pido perdón por haber pretendido borrar aquella parte del pasado,
Y tratar seguir sin ti. Perdón por mi egoísmo,
por no aceptar que siempre seremos uno mismo.
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