Gracias por aceptarme tal cual era.
Sin preguntas que no tuvieran respuestas,
más que la evidencia misma. Lo que se ve no se juzga,
el sol no puede taparse con un dedo como bien lo dicen.
Fui tal cual, sin mentiras, sin caretas.
Como eclipse: Dos partes coincidiendo en tiempo y forma,
interponiendo conmigo mismo; mi sol, mi luna.
en un solo cuerpo que es mi tierra.
Fui erotismo, fui poesía.
Blanco y negro, luz y sombra,
noche y día, amigo para ti y enemigo de mi mismo.
idealidad que traspaso el umbral de sus memorias.
Gracias por no hipar por mi partida.
Contemplar con resignación apagarse la llama de mi vida,
sin intentar reanimar esta hoguera ya perdida,
dejar llegar mi ocaso en silencio y sin despedidas.
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